19 de marzo de 2008

Ambiente socio pedagógico

Previo a indagar sobre la influencia del ambiente socio pedagógico y específicamente, la escuela, como factor que interviene en el desarrollo humano, es conveniente partir de un nivel anterior, constituido por la personalidad y la sociedad como elementos asociados.

El niño se desarrolla a partir de bases biológicas y sociales. Si es indispensable que los factores orgánicos constituyen la base la personalidad, también lo es la influencia cultural. Una posición intermedia es considerar al individuo como producto de ambos factores.

Como se ha indicado anteriormente, el individuo aprende los principios y normas vigentes a través del proceso llamado socialización.

La primera influencia cultural procede de la familia, la cual va a crear actitudes duraderas. Esta influencia puede ser autocrática o democrática dependiendo del grupo familiar. Por ejemplo, el contacto verbal, la consulta de decisiones, el razonamiento y la explicación verbal a la curiosidad del niño, son prácticas democráticas. La actitud autocrática presentaría los rasgos opuestos.

La socialización: “exige el desarrollo de actividades contradictorias; hay que someterse al mundo real y a las exigencias culturales; hay que dominar la fantasía e imaginación. El ambiente democrático ofrece dificultades para armonizarse con las normas de la cultura, lo cual sí se consigue con el autoritarismo a expensas de la libertad personal” (Kuhlen y Thompson). Esta afirmación de los autores citados, podría tener asidero en ciertas realidades que hoy se observan en los ambientes escolares, donde desde muy temprana edad, es decir, la primeras etapas de la educación básica, los docentes reportan dificultades para el control de grupos, muestras de rebeldía y rechazo a seguir instrucciones. Se podría interpretar o “lanzar” la hipótesis de que estas actitudes individuales o grupales pudiesen estar relacionadas con el “uso excesivo” de prácticas democráticas por parte de los padres para con sus hijos, en edades tempranas. Sin embargo, se entiende, de una manera más positiva y progresista, que el niño formado dentro de un ambiente familiar, donde se impartan postulados democráticos ecuánimes y balanceados, será un individuo con criterio propio y no dependiente, mejor preparado para discernir y valorar criterios frente a las exigencias de un mundo saturado de información.

La escuela proporciona el segundo ambiente cultural. Es un grupo más amplio que el de la familia y constituye una necesidad social en donde se van a transmitir todos los factores culturales que el núcleo más reducido de la familia no estaba en condiciones de hacer. La escuela convertirá al niño en “miembro de la cultura” (Gessel).

En primer lugar, permite una amplia interacción de gran influencia entre individuos. Por un lado, la vida del niño que dependía exclusivamente de los padres, se encuentra ligada a un nuevo adulto (el docente) y debe adaptarse a las reglas y normas del nuevo grupo.

La escuela contribuye a definir el papel particular dentro del grupo escolar. Este papel puede desempeñarse en muchas direcciones. Así, puede empezar a formarse pautas de acción propias del sexo al que se pertenezca; empieza a dibujarse su lugar dentro de la relación dominación-participación, propia de los ambientes escolares. Es decir, se puede ser líder, subordinado o permanecer aislado. Se da forma a una actividad propia exclusiva y se llega a ser el buen estudiante, el atleta o el mal estudiante, entre otras.

La escuela permite definir la relación hacia los adultos, relación que se podrá ilustrar en términos de sumisión o de dominio, de rebelión contra la autoridad, de aceptación o de rechazo, de identificación o de antagonismo.

Ella (la escuela) hará posible la cristalización de actitudes hacia un mundo más amplio: hacia el sexo, la raza, la religión, las diferencias económicas y sociales. Le proporcionará al niño una primera orientación en la sociedad a la que pertenece y, en etapas más avanzadas de su desarrollo, una visión del mundo en el que vive y la oportunidad de un desarrollo emocional e intelectual más completo.

A través de las etapas del desarrollo, se van determinando en el niño: actitudes, intereses, rasgos generales del carácter, etc. La familia, la clase social, la cultura y particularmente la escuela, en las etapas iniciales, contribuyen a su elaboración y se culminará, ya de adulto, en la posibilidad de desempeñar una ocupación creadora, un trabajo que le permita participar activamente en el núcleo social al que se pertenece.

Finalmente, se incluye un resumen extraído de un artículo, de la serie Educación (Portal Educativo de las Américas (OEA)), donde, enmarcado dentro de la concepción socio histórico cultural, se establecen algunos postulados acerca de los procesos psicológicos superiores (provenientes del ambiente), basados en los principios de Vigotsky; el rol del maestro y algunos rasgos que caracterizan a la institución escolar en la actualidad, como elemento formador de la personalidad y como aspecto fundamental del proceso de socialización del individuo. Con esto, se pretende sustentar un poco más las ideas que, sobre el ambiente socio pedagógico se han expuesto en este trabajo.

Adaptación al mundo o lucha entre el hombre, el mundo y consigo mismo
Existe un consenso generalizado acerca del impacto que ha tenido la teoría socio histórico-cultural en la educación, como resultado de la diferencia que estableció Vigotsky entre los procesos psicológicos elementales de origen biológico y los procesos psicológicos superiores, humanos, de origen social.

Sin embargo, reconoce en ambos movimientos la importancia del mecanismo básico como “reacción” que supone obligatoriamente la percepción del influjo del medio, ya sea desde afuera o desde el interior del organismo (Vigotsky 1991, 153).
Mario Contreras
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