18 de noviembre de 2019

De vuelta con el Paradigma Socio-Crítico



A raíz de una discusión -durante una evaluación de proyecto- acerca de las recomendaciones que realiza el ministerio de educación venezolano a los planteles públicos sobre hacer investigación-acción (IA), o proyectos de aula con base en el paradigma socio-crítico, surgió la oportunidad para volver sobre un post escrito hace ya algún tiempo, el cual trata sobre los paradigmas en general y, entre ellas, el socio-crítico (Ver en Paradigmas).

Ahondando un poco más, el paradigma socio-crítico surge como respuesta a los paradigmas (enfoques) cuantitativo y cualitativo. Lo que llama la atención es su vinculación con aspectos ideológicos que deben, se supone, ser compartidos por los miembros de la comunidad. Allí está presente el tema de la "liberación del hombre" y la búsqueda de la transformación social a través del cambio político.

De acuerdo a Habermas (1996), se busca lograr que el ser humano logre una autonomía de pensamiento, con base en el razonamiento acerca del rol que le corresponde en la sociedad. Para ello es menester que el sujeto se capacite para la transformación social mediante la participación dentro de su comunidad. El objetivo central es preparar al individuo para que se enfrente a la realidad social con una actitud transformadora (Terrones, 2009)

En este orden de ideas,  Alvarado y García señalan: "toda comunidad se puede considerar importante para el trabajo social, asumiendo que es en ella donde se dinamizan los procesos de participación. Se sostiene que la respuesta más concreta a la búsqueda de soluciones es establecer relaciones a nivel de... todas las instituciones políticas y de masas, además de todos los representantes de las instituciones de cada esfera de conocimiento, no solo para resolver problemas, sino para construir la visión de futuro que contribuirá a elevar la calidad de vida de esas personas...en el ámbito de su acción particular, ya sea en la esfera, ya sea el educativo, el político, social, el general u otro" (Alvarado y García, 2008).

Igualmente, en cuanto al método, si bien contempla la IA Participante (o Participación) también destaca el método de análisis crítico-dialéctico.

En fin, el paradigma socio-crítico supone implicaciones políticas e ideológicas que obligan poner atención al hecho de que se recomiende su aplicación en las instituciones del estado. Esto porque se presta para interpretaciones subjetivas.

Además, la "visión de futuro" que bien reseñan Alvarado y García, se ha traducido en la visión de futuro de líderes de izquierda que han gobernado la región. Una visión que -tal como lo plantean los teóricos del paradigma socio-crítico- cuestiona al capitalismo y sus efectos en la capacidad del individuo para tomar decisiones que mejoren su calidad de vida, por lo cual es el Estado el que está llamado a planificar cómo deben ser las relaciones económicas y qué se debe aprender en la escuela (el estado docente), entre otros lineamientos.

El reto de los docentes hoy

En consecuencia, se precisa hoy más que nunca, que los estudiantes entiendan qué es realmente una sociedad capitalista, qué es el liberalismo como modelo que promueve libertades económicas y sociales, frente al modelo de sociedad planificada donde el estado interviene en todos los ámbitos de la vida del ciudadano. Que sean ellos -los estudiantes- quienes asuman una posición de "síntesis dialéctica".

Más información en mi post Paradigmas

Fuentes




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