Los empleadores valoran las habilidades blandas tanto como las duras (competencia en una especialidad). Esto sucede, quizás, porque toma más tiempo y esfuerzo formar un talento con habilidades cuyo dominio depende, en buena medida, de la actitud, la disposición y el deseo de crecer como profesional y ser humano; aspectos asociados a variables complejas como la crianza, las experiencias y la personalidad, entre otras, y no a competencias que se obtienen a partir de un grado académico.
Igualmente, tal como plantea Marcelo López Cambronero, estas competencias otorgan al equipo una mayor capacidad para afrontar los cambios acelerados "que pueden poner en riesgo la estabilidad de las empresas y de los puestos de trabajo".
Las habilidades blandas son competencias trasversales que mejoran el desempeño en la interacción social (Bamgang, S. 2019). En este sentido, el contexto de la pandemia sugiere estar más atento a cómo nos desenvolvemos socialmente para ser competitivos y lograr diferenciarnos.
De manera que, junto a los factores económicos que afectan el mercado y pueden generar opciones de empleo, conviene considerar los factores sociales y psicológicos.
Habilidades prioritarias:
- Habilidades de comunicación (Asertividad): capacidad de hacerse entender y explicar puntos de vista con claridad y "economía" de palabras.
- Habilidades interpersonales (capacidad de interactuar con equipos de trabajo de manera equilibrada y armoniosa).
- Adaptabilidad a nuevos contextos.
- Liderazgo: capacidad de atraer talentos y lealtades a causas que contribuyan con los objetivos organizacionales.
- Habilidades de investigación: detectar situaciones que requieren mejoras, recabar, procesar y evaluar información.
- Trabajo en equipo y habilidades de colaboración.
- Habilidades de comportamiento: control de las emociones.
- Actitud positiva.
- Empatía: capacidad de situarse en la posición del otro y comprender con sinceridad su punto de vista.
- Responsabilidad: asociado a la ética. Se trata de una actitud, una manera de actuar que no es impuesta por normas.
- Pasión: capacidad asociada al conocimiento de sí mismo, del talento propio para algo que genera satisfacción.
- Observación crítica: capacidad de ser objetivo, analizar y llegar a conclusiones que permitan entender una situación y proponer soluciones o mejoras.
- Manejo y resolución de conflictos: capacidad de entender y facilitar consensos antes situaciones donde hay dos o más partes enfrentadas.
- Ética laboral sólida: es la base del actuar responsablemente.
- Inteligencia emocional: conciencia de cómo se reacciona ante diversas situaciones, lo cual conduce a desarrollar actitudes positivas que mejoran e desempeño. Asociado al aprendizaje metacognitivo.
La siguiente infografía resume el artículo de Daniel Colombo (Revista Entrepeneur) acerca de las soft skills que tendrán mayor demanda y el entrenamiento necesario para desarrollarlas.
Fuentes:
- Estas serán las habilidades blandas más requeridas en un futuro.
- Empleabilidad: ¿qué habilidades blandas se necesitan en la nueva normalidad?
- ¿Qué es la Inteligencia emocional?
- Marcelo López Cambronero
Ver en Pinterest
Post relacionados:
Emprendedurismo y gerencia de calidad en la educación técnica
Competencias para el S. XXI

No hay comentarios:
Publicar un comentario